El señorío territorial que explica la Fuerteventura del siglo XVI

El señorío territorial que explica la Fuerteventura del siglo XVI
Centro Bibliotecario Insular de Puerto del Rosario
Los catedráticos Manuel Lobo y Fernando Bruquetas presentan un libro sobre Gonzalo de Saavedra y María de Múxica

Manuel Lobo y Fernando Bruquetas, catedráticos de Historia Moderna de la ULPGC, presentan esta noche su estudio sobre uno de los señores territoriales más importantes de Fuerteventura: Gonzalo de Saavedra. La Consejería de Cultura edita el libro.

Una gran parte de la Fuerteventura del siglo XVI se explica a través de Gonzalo de Saavedra y María de Múxica, señores territoriales, «que defendieron a ultranza su territorio no solo por interés personal sino por el bien de sus vasallos». Manuel Lobo y Fernando Bruquetas de Castro, ambos catedráticos de Historia Moderna de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC), presentan esta noche en el Centro Bibliotecario Insular de Puerto del Rosario el estudio que detalla las vicisitudes del señorío en aquellos momentos.

En el caso de Saavedra, accede a la titularidad del señorío gracias a su matrimonio con doña María y establece como una  de sus prioridades «evitar la intromisión de sus parientes, los señores de Lanzarote, en el gobierno insular, razón por la cual llega a un acuerdo con doña Catalina Escobar de las Roeles, abuela del primer marques de Lanzarote, para solventar sus diferencias. De acuerdo con esto firman en 1549 una concordia, por la cual el señor de Fuerteventura mantenía de manera unilateral la jurisdicción personal sobre Fuerteventura», resume Manuel Lobo Cabrera.

Este señor territorial del siglo XVI también fue famoso por participar en las incursiones en busca de esclavos de la Berbería. «Su presencia y la de sus hijos en las cabalgadas o entradas que se hacían en Berbería se mantiene como una herencia de sus antepasado». En estas razzias, se perseguía una doble finalidad que explica el autor y catedrático de Historia Moderna: «por un lado,  la consecución de brazos para poblar la isla y cultivar los campos así como pastorear el ganado, y por otro la obtención de capital como producto de los esclavos vendidos en el mercado».